Ha sido
en 25 de enero de 1905 que "Papa" Wells, gerente de área de la mina
Premier en Transvaal, África del Sur, dando un giro de inspección, vio
un brillo en el suelo amarillo en uno de los lados de la pared de la
mina. ¡Él caminó al lugar y empezó a excavar con su cortaplumas, extrayendo
de la tierra el diamante que pesaba poco más de medio kilo! La piedra
se puso en la caja fuerte y el presidente de la compañía minera, Sir
Thomas Cullinan, fue informado. El enorme diamante bruto se transportó
entonces en un vagón de mula con el resto de la producción de la semana
para la estación de tren de Johannesburgo. ¡Por increíble que parezca,
ella se volvió incluso embarazoso para la Compañía de Mineração Premier,
por qué aunque la piedra haya sido la maravilla del mercado de diamantes
de Londres durante dos años, nadie quiso comprarla!
Por fin ella fué comprada por el gobierno de Transvaal, por la
sugerencia del General Louis Botha, Primero-Ministro, por £ 150.000,00
y presentada al Rey Eduardo VII a su sexagésimo-sexto cumpleaños el
9 de noviembre de 1907. El Rey confió entonces el trabajo de tallado
de la piedra a Joseph Asscher & Compañía de Ámsterdam que habían tallado
un otro diamante conocido. Ellos contaran a los reporteros de los periódicos
que la piedra había sido enviada a Ámsterdam, pero en la verdad Joseph
Asscher la llevó en su bolsillo, mientras cruzaba el Canal en un barco
de vapor.