|
|
|
|
Este juego
de destreza llamado en castellano "boliche", y conocido popularmente como
"balero", tiene su origen en Francia en el siglo XVI, de agrado de Enrique
III, con frecuencia se veía a este frívolo monarca jugar en plena vía
pública, seguido de sus favoritos y de su bufón Chicot, excitando con
su destreza el asombro de los transeúntes. París
todo, jugaba al BILBOQUET para imitar a su rey; pero a la muerte de este,
el juego pasó de moda y durante cien años solo se acordaron
de él algunos entusiastas como el Marqués de Biévre,
contemporáneo de Luis XIV, del que se sabe que era tan diestro
que lanzaba
hasta el techo el juguete entero bola y mango y lo recogía al vuelo,
recibiendo la esfera ensartada en el bastoncito.
El juego se renovó y vivió su época de oro bajo el
reinado de Luis XV. Ningún elegante salía a la calle sin
su "bilboquet"de marfil y hasta los actores se permitían
la libertad de salir a escena jugando al "boliche"con más
o menos destreza. Luego el juego volvió a caer en el olvido, al
menos en Europa. Es bueno hacer esta aclaración por que el "boliche"es
conocido en los países más remotos.
En las selvas de Brasil, los indios se servían de una calavera
de tortuga como esfera del "boliche". Aproximadamente para 1910,
renace nuevamente el juego y por supuesto en Francia.
Se crean varias academias de enseñanza y el juego se moderniza;
como la forma y el tamaño antiguos resultaban monótonos,
se comenzaron a hacer de diferentes gustos y formas caprichosas: la "copa",
el "cubo", la "botella", el "molde de sombrero",
el "guía de bicicleta", el "plumero", etc.
Estos nombres indicaban la forma del objeto que servía de bola.
En tamaños había también una variedad inmensa, desde
el "Terror", cuya bola de madera de olmo era tan grande como
una sandía y pesaba más de 5 kilos, hasta el "Bibí",
pequeño como una cereza, y el "Costaud" formado por una
perlita dorada y un mango no más grande que un fósforo.
Con el "Terror", no era difícil jugar, pero cansaba muy
rápido; a las 15 veces de lanzar el monstruo se quedaba el jugador
con el brazo dormido, totalmente muerto. A medida que el "boliche"era
más pequeño crecían las dificultades del juego. Con
el minúsculo "Costaud", el mismo M. Poineau, fundador
y profesor de la Academia Parisiense de Bilboquet, no hacía más
de un tanto, por cada mil veces que lanzaba la bola .
Hoy, fundamentalmente
en Europa, hay coleccionistas de los denominados "boliches"o
"baleros". En nuestro país el balero hizo la diversión
de grandes y chicos durante muchos años, hoy relegado al olvido
por la mayoría, sigue teniendo adeptos ocultos que se enorgullecen
de acertar una serie de 50 en 50 tiros.
|
|
|